Para empezar a trabajar un texto literario necesitamos... la idea.

06.02.2014 20:34

 

“De pronto sé que va a ocurrir algo y eso que va a ocurrir puede ser, en el caso de un cuento, el principio y el fin… Pero luego tengo que descubrir, mediante mis muy limitados medios, qué sucede entre el principio y el fin…”

Borges.

 

En este artículo los invito a que reflexionemos sobre una de las etapas más complejas y al mismo tiempo, de mayor importancia en el proceso de creación de un escrito literario: me refiero a la “concepción de la idea”.

Si has participado en Talleres Literarios, o has realizado estudios académicos relacionados con la literatura, recordarás que se nos enseña que existen tres etapas de planeación y creación de un texto literario: definición de personajes, delimitación del ambiente y (en este punto parte la reflexión de este artículo), construcción de la trama.

Si en tu caso, es la primera vez que te interesas sumergir en el mundo de las letras y sobre todo, en la creación literaria, pues un poco ampliando lo señalado en el párrafo anterior, es necesario que sepamos que esas son las tres tareas principales acciones de la planeación de un texto literario.

Muy bien, retomemos el tema. Decíamos que en la definición de la idea y elaboración de lo que se llaman bocetos literarios, se nos enseña que uno como escritor (y cabe tanto para el escritor novel como experimentado: cada proyecto literario es una especie de renacer como escritor), se inspira (aquí entra en nuestra concepción cultural la idea de Las Musas), y empiezan a fluir las ideas.

De una u otra manera, existe cierta comprensión de que se perciba que el escritor se deja llevar por la inspiración. A título personal, tengo esa creencia. Mas es necesario aclarar que no sólo de ello se basa nuestro trabajo. Digamos que es una “actitud” que nos lleva a la optimización de nuestro impulso creativo. Es algo que se prepara.

No está demás que desde este momento te recomiende, apreciable lector, que tengas por costumbre tener a la mano pluma y libreta o un dispositivo en donde puedas registrar esas ideas que te vienen a la cabeza. Y ello lo debes hacer de manera “a-priori”, sin razonarlo y/o meditarlo. Llegará el momento en que lo retomes y le des forma en un texto literario.

Así que para ir definiendo “la idea” de nuestro texto, debemos estar continuamente reflexionando y respondiendo a preguntas que nos inviten desde esta etapa de escritura, ir detectando los pormenores que nos puedan surgir. Desde ahorita debemos tener muy en claro que eso es lo que se llama “Leitmovit” del texto. Es el motivo, la razón, el argumento..., del mismo.

Debemos tener claro qué es lo que deseamos comunicar al lector basándonos en principios éticos y estéticos para crear ese proceso hermenéutico de escritura. Una vez que logremos ello, podremos empezar a desarrollar nuestro proyecto literario: sea un cuanto, novela, poemas...