Reflexiones sobre la vocación del escritor.

23.08.2011 19:00

 “Algunos escritores aumentan el número de lecturas; otros sólo aumentan el número de libros”.

Jacinto Benavente.

 

Autor: Abner Pantoja.  Aprender a Escribir.

 

Dedicado a: mis potenciales lectores.

 

La gran pregunta que se plantea todo aquel que se encuentra inmerso en el oficio de la escritura, en cualquier nivel, (quiero decir: novato,, experimentado,  académico, humanista…), es la de ¿Para qué escribir? Naturalmente las respuestas son tan variadas como lo es la individualidad de cada escritor.

A título personal, y de manera  a-prior, contesto que mi intención es escribir para expresar mis continuas y constantes reflexiones respecto al mundo de las ideas y de la palabra.

Mi premisa como escritor es: “pienso, luego escribo”. Se entiende entonces que mi obsesión primaria (primitiva si se quiere), es dejar constancia del resultado de las ideas que desarrollo cuando me enfrasco en mis reflexiones.

Por supuesto que también tengo aspiraciones literarias y comerciales. Ello obedece a cuestiones de índole profesional. Mismas que no considero prudentes tocar en éste artículo.

Retomando la pregunta: ¿para qué quiero escribir en este sitio web? Primero que nada, para dejar mis notas, mis apuntes literarios, mi epistolario, mis lecturas, mis reseñas, mis recomendaciones…, al alcance de todo aquel que se precie de dedicar su valioso tiempo a leerme.

Aprovechar el privilegio que nos brinda la Internet de manejar una bitácora es, sin duda, algo que nadie puede desaprovechar. Mucho menos aquel que pretende ser escritor.

De todo corazón espero tener los resultados proyectados en este sitio para ir desarrollando mi “marca personal”, mi prestigio, mi credibilidad y, claro está, mi círculo de lectores.

¿Cómo es que se logra eso? Primero que nada, escribiendo sobre lo que realmente le apasiona a uno, apegándose a la regla principal de escribir con autenticidad (que no se debe confundir con originalidad), y definiendo su propio estilo literario.

Espero tener un buen número de lectores (mismos que pueden ayudarme a mejorar mi oficio de escritor con sus críticas, comentarios, recomendaciones…), y un nutrido (tanto en calidad como en calidez), contenido; apuntes, notas,  reseñas, ensayos… que me permitan tener una idea de que en verdad esta es mi vocación.

No es que dude de mi pasión como pensador y como escritor. Es sólo la idea de reforzar el compromiso que en estos momentos me he impuesto para llevar a otro nivel mi profesión como escritor y la idea de dar algo a los demás.