Ejercitando la pasión por escribir.

23.11.2011 19:15

 “La libertad siempre es comunicación. La no libertad, por el contrario, se encierra cada vez más adentro de sí misma y no desea tener ninguna comunicación. El bien es apertura”.
            Kierkegaard.

 

            ¿Has escuchado hablar de la “libertad de expresión”? ¿Te has dado cuenta de que vivimos tiempos inmejorables que nos permiten expresar nuestras ideas? Aun así, ¿No te sientes con la seguridad de comunicar tus ideas por escrito?

 

            Te cuento que Yo hace muchos años no me sentía con la libertad y la confianza de expresarme. Esa dificultad tuvo su origen en el sistema educativo en el que me desarrollé. Lo explico de la siguiente manera: en mis tiempos como estudiante se tenía la costumbre de transmitir el conocimiento y las ideas por medio del dictado.

 

            Eran horas en las que uno se la pasaba sentado escribiendo lo que el maestro dictaba para posteriormente y previo a los exámenes memorizamos la información. Incluso tenía un valor en la calificación presentar esos dictados.

 

            Para mí esa etapa fue un tormento. Lo fue por dos razones: primero, por las características de mi síndrome, padezco una malformación en mis oídos, no se desarrollaron completamente; lo que hace que mi nivel auditivo sea muy bajo: no escuchar los dictados era una frustración.

 

            Bueno; en un principio, me las ingenié para encontrar la libertad para escribir mis ideas. Lo que hice fue sentarme atrás, en el fondo del salón y escribir. ¿Qué escribía? Lo que pensaba

 

            Cuando venía el periodo de exámenes y la revisión de nuestros apuntes, previa noche pedía prestado los dictados a mi compañera Eliana y me amanecía copiando.

 

            En aquellos años fue cuando empecé a sentir, disfrutar y vivir la libertad para escribir. Con este ejemplo te planteo el reto de encontrar tu propia libertad para expresarte: usando la creatividad para encontrar los medios.

 

            No recuerdo con exactitud el título de una película que me permitirá ilustrar con su ejemplo el reto que planteo de escribir con libertad: la anécdota es que el Marqués de Sade se ve encerrado y ante el deseo inmenso de escribir y no tener las herramientas indispensables: la pluma y las hojas; optó por cortarse y con su sangre escribir en la pared.

 

            Si realmente te apasiona escribir, si en verdad deseas aprender a escribir, te reto a que lo hagas rompiendo tus propios bloqueos.
            Como lo dije al principio del artículo, estamos viviendo momentos inmejorables en los que, a manera de ejemplo, la tecnología y las comunicaciones nos permiten interactuar a una velocidad exponencial.

 

            Expresar nuestras ideas por escrito jamás fue tan sencillo como en nuestros días. La opresión casi no existe, así que no hay pretextos.

 

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