Delirios de un escritor frustrado.

21.08.2011 15:48

 “La escritura es la pintura de la voz”.

            Voltaire.

            Autor: http://abnerpantoja. webnode.com/

Dedicado a: Mi musa.

Me encuentro leyendo un libro interesante. El formato del mismo ya lo había visto en otras ocasiones: cada capítulo del mismo está formado por la inicial de cada letra del abecedario. Además de este formato, va acompañado de ilustraciones que refieren al contenido de cada capítulo-letra en cuestión.

            Ayer se me ocurrió que “mi novela” podría tener la misma estructura, su justificación la encontré a partir de que las ilustraciones de cada apartado serían en su conjunto un pretexto para la formación de una galería universo.

            Para escribir un libro, se necesita desde su origen caracteres y ellas, evidentemente, se encuentran en el alfabeto, mi alfabeto-libro será la acuarela de los colores que le permitirá a mi personaje central: Martina hacer los trazos necesarios de su obra.

            ¿Qué personaje será el responsable de ser el curador de esa galería? De momento le pondré “galerista” que será una especie de Zeus que controlará el Olimpo. Este personaje será un experto en estética quien desarrollará un interés por el arte a partir del descubrimiento de Gadamer. Y se verá seducido por el Surrealismo. Buscará una fundamentación teórica del arte reinterpretando el “Sabinismo”.

            Su fama será tal que será solicitado en varias universidades invadidas en su pensamiento por una filosofía vacía y por ende fácil de imponer modas de pseudo-escritores. En esas conferencias tendrá la oportunidad de explicar qué es el “Sabinismo”. En una exposición de pintores novatos, se encontrará con un autorretrato que le impactará: ese autorretrato es de Sabina.

            ¿Quién pintó ese cuadro? ¿Lo pintó un enamorado, un pintor que vio en ese rostro la posibilidad de un goce estético?  ¿Es factible hacer una disertación filosófica y estética a partir de una experiencia visual?

            Habrá que decirlo, Sabina no es hermosa, tampoco sexualmente es atractiva. Sin embargo tiene una especie de imán hacia los hombres. Tampoco tiene el comportamiento de una prostituta, ni siquiera perseguía a los hombres: ellos la seguían.

            A veces si actuaba de una manera desquiciante. Como en aquella ocasión en la que en una reunión de amigos, se puso a repartir “besos sabinistas”. ¿Qué es lo que tiene? No se puede explicar. Sólo se describe lo que se percibe, todos los hombres a su alrededor sentían esa necesidad de poder estar de nuevo cerca de ella. Eso no significaba que estuvieran enamorados de ella, sería absurdo.

            Si bien no había un “enamoramiento colectivo”, tampoco existía una “rapiña sexual”. Tal vez sea falta de experiencia sentimental o castración sexual de este que escribe estas ideas, no logro explicarme o entender esas actitudes del sexo masculino hacia ella. 

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