Cómo podemos aprovechar las experiencias de vida para desarrollar nuestros escritos.

24.10.2015 12:00

“Cuan vano es sentarse a escribir cuando aún no te has levantado para vivir”.  Henry David Thoreau.

  Dedicado a: Claudia Gamez. Quien siempre ha insistido para que escriba ensayos, según ella es el género que más domino.

 

 Hace un par de años, tuve el privilegio de asistir a la Feria del Libro de Guadalajara. Lógicamente aproveché el momento para comprar libros. Recuerdo uno en especial titulado “Los escritores inútiles” del escritor italiano Ermano Cavazzoni. No haré una reseña de ese libro, aunque sí lo recomiendo ampliamente.

            Si bien cité el libro era para tener un punto de partida para la siguiente reflexión: de qué manera se desarrolla el acto de escritura?

            En uno de los ensayos irónicos que se presentan en ese libro, el autor nos relata cómo un escritor le recomienda a otro escritor novel, que viva antes de pretender escribir.

            Y recuerdo esta idea ya que se me vino a la mente, toda vez que en una carta que le escribí hace una par de horas a mi gran amiga Isabel, recordé cómo ella en una de tantas conversaciones que tuvimos, parafraseándola,  me argumentó que para que realmente escribiera cosas de gran valor, tendría que vivir.

            Voy a explicar un poco el contexto o la razón por la cual me hizo esa observación: resulta que a medida que nuestras conversaciones fueron profundizándose, enriqueciéndose, y siendo cada vez más continuas; ella fue descubriendo que tiendo a vivir de una manera muy intelectual. Según ella me falta la emoción para realmente “entender el comportamiento humano” ya que no sólo basta con “conocer la conducta del ser”.

            Esta idea me ha impactado tanto que no he podido dejar de reflexionar en ello. De alguna manera sospecho que mis personajes se resisten a hacer acto de presencia en mis cuentos. No logro delinear la psicología de los mismos o definitivamente no ha llegado el momento oportuno de desarrollar un buen libro o artículo.

            Con esta idea, lo que intento decir, estimado lector, es que este es un requisito sumamente importante: necesitamos tener experiencias de vida que nos permitan rescatar algunas ideas que se transformen en un buen boceto literario; de alguna manera, las palabras tienen que ir impregnadas de una tesitura visceral. A fin de cuentas la ficción es realidad.

            Uno como escritor profesional debe realmente tener la habilidad para duplicar la simbiosis entre significado y significante.

            Por ejemplo, si escribo “café”, debe de transmitir en el texto en el cual se incluye la palabra el olor, sabor, nostalgia, despertar…,

            Me gustaría dejaras un comentario al respecto. Tu opinión en verdad, es muy importante y valiosa. Gracias por leerme.

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